J Balvin se ganó su lugar en el corazón del público desde el primer momento con una infinita originalidad y su estilo irrepetible, un artista jamás acostumbrado a seguir el camino, sino a hacerlo.

Su éxito lo llevó a una depresión profunda que pudo haber acabado en tragedia, y fue sobreviviente de un accidente de avión el cual le hizo ver que tiene una misión en la vida.

“Lo que más me motiva a seguir haciendo música es la reacción de la gente. La música no debe de entender de idiomas, yo antes escuchaba mucha música en inglés y no entendía nada, luego mis padres me enviaron a estudiar inglés y me abrieron un mundo; para mí que la gente cante en español es una bendición porque es un idioma muy bonito y es sentir a la familia cerca”.

José, como le dicen en casa, tiene a la familia tatuada en el pecho: un gran hijo, unido a su padre la mayoría del tiempo. Aun así, confiesa que tuvo errores, pero también un sinfín de virtudes: “Trato de ser un hombre bueno, que mejora cada día, que aprende de sus errores. Yo siempre trato de demostrarle a mi familia lo importantes que son para mí, porque sé que en cualquier momento nos podemos ir”.

Tiene un montón de amigos en el medio, entre los que destacan Justin Bieber y Pharrell Williams: “Ellos son amigos, familia, les aprendo mucho todo el tiempo, han aceptado cantar conmigo y lo mejor: enseñarme un poco de lo que ellos han aprendido en su camino”.

A la pregunta sobre a qué artista admira, Balvin afirma que a Ricky Martin: “Es un gran ser humano, disciplinado, que no se olvida de ayudar, de los niños, que tiene una familia bonita… eso me gustaría alcanzar, ser un gran artista y un gran ser humano también”.

El cantante colombiano también soñaba con grandes presentaciones, con recibir premios y actualmente es uno de los nominados para la décima octava entrega de los Latin Grammy por Mejor Fusión e Interpretación Urbana.