El aborto, un tema que a lo largo del tiempo se ha discutido, que ha creado revuelo en diferentes sectores de la sociedad, por supuesto Honduras no se queda atrás y con la reciente discusión en el Congreso Nacional (CN),  sobre despenalizar esto que hasta el momento es un delito, ha puesto sobre la mesa otra vez esta espinosa situación.

Mientras por un lado la iglesia y ciertos sectores “conservadores”, se oponen a que se despenalice, por considerarlo una aberración y algo que va en contra de los mandamientos divinos, otras personas y asociaciones de mujeres, creen que es necesario sea aprobado el aborto, en algunos casos específicos.

En los casos que pide se despenalice el aborto es cuando, la madre corra grave peligro con el embarazo, haya alguna mal formación congénita que sean incompatibles con la vida del feto, o que sea producto de una violación sexual, situaciones que se encierran en el concepto de “Aborto Terapéutico”.

Esto evitando que nazca un niño “no deseado”, enfermo o que la madre pueda hasta morir en el parto.

Si bien es cierto, estamos en pleno Siglo XXI y para algunos ya se debe dejar de lado la mentalidad “cerrada”, hay que ver esta situación por otro ángulo.

Por un lado, la mujer tiene todo el derecho de decidir sobre su cuerpo y cada quien es responsable de sus actos, lo que podría respaldar la idea de que en los casos que sea “necesario”, se pueda abortar, ya que la que tiene la palabra final en esto, es la mujer.

Pero según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 21,6 millones de mujeres se practican abortos NO seguros cada año en el mundo. 18,5 millones de ellos ocurren en países en desarrollo, como el nuestro.

De estos, se estima que 47.000 mujeres mueren de complicaciones por esta causa, y las muertes de madres al año por abortos inseguros llegan al 13%.

Según una investigación realizada en el 2016, a diario son más de 200 abortos los que se dan en Honduras.

No nos podemos engañar, aunque actualmente sea un delito ante la ley, en Honduras siempre se realizan abortos, provocados por las misma madre o recurriendo a clínicas clandestinas que se dedican a ello.

Despenalizandolos, ¿Se imagina la cantidad que se realizarán bajo estas excusas?, muchas personas que no son parte de este grupo de casos donde se aprobaría el aborto, tratando de “limpiar” su irresponsabilidad, se refugiarán en esta alternativa para deshacerse de muchos niños, mientras que las clínicas, “muy bien, gracias”, haciendo dinero con este “negocio”.

Al final, este tema siempre creará controversia, siempre habrá gente a favor y en contra y por supuesto, los abortos siempre se van a realizar, así como ha sucedido hasta ahora.

Queda en la conciencia, educación, moral y forma de pensar de cada quien, si se “libra” de un bebe o decide dejarlo nacer y amarlo cual sea la situación en la que lo concibió.